viernes, 1 de agosto de 2008

Re-donemos el terraplén

Mientras el país se apasiona con la llegada de Messi a China para participar –por fin- de la selección argentina en los Juegos Olímpicos; algunos siguen el encuentro de la presidenta y su vice; otros nos horrorizamos ante el probable destino de dos hermanitos desaparecidos al momento del homicidio de sus padres o el descuartizamiento de una turista en Brasil y en el medio del fárrago de noticias hay una que podría pasar desapercibida en el montón.

Estoy hablando de la “extraña conducta” de concejales de Concepción que votaron para que la Municipalidad acepte en donación el famoso terraplén construido por Forestal Andina.

Sin tiempo para demasiados análisis, reflejo las dudas que se me vienen a la cabeza al leer tan mala noticia. ¿Cómo se puede donar algo que la justicia ordenó sea destruido? ¿No habrá gato encerrado, porque si el Municipio acepta semejante cosa no será más bien como comprarse un buzón? Digo, porque entonces se transferiría así a los vecinos de Concepción el costo que demande cumplir la orden judicial de destrucción?

Otra pregunta surgida desde el sentido común (ese que pareciera ser estuvo ausente el día de la sesión de marras), ¡¿cómo se puede aceptar en donación un terraplén como ese?! Es un montón (enorme) de tierra removida y apelmazada que genera un desnivel en el terreno y funciona como divisoria de aguas en medio de los esteros del Iberá permitiendo el tránsito sobre el terraplén.

Me pregunto, cuál es el objeto de la donación: el montonazo de tierra o el suelo sobre el que se asienta el terraplén? Y de paso me pregunto, qué pasa con las zonas aledañas al mismo? También fueron parte de la liberalidad? Si así fuera me gustaría saber en qué extensión, porque en una de esas podemos hacer una re-donación y traspasar a los lugareños la propiedad de todo eso y consagrar la vigencia efectiva de la nueva Constitución Provincial que reconoce el dominio ancestral de los lugareños, especialmente aquellos que habitan en la “zona de guerra” en el medio de los dominios de Tompkins y la Forestal Andina.

Tal vez ese sea el camino y por vía del mismo absurdo en que incurrieron los concejales tal vez podamos lograr una solución justa al despojo que sufrieron los lugareños: re-donemosles esos terrenos, la montaña de tierra a la que seguro le podrán sacar alguna utilidad, o tal vez puedan ellos mismos organizarse y cobrar peaje no sólo a los turistas, sino cada vez que las maquinarias, camionetas, hacienda y personal de esas dos mega-empresas multimillonarias que se han asentado en esa zona provocando tantos estropicios quieran usar el terraplén deberán pagar.

Eso sí, debería ser una donación con un cargo: para que no se diga que los correntinos violamos los derechos de los extranjeros no se permitirá cobrarle a Tompkins en dólares. Aunque el yanqui cobre en esa moneda la estadía de los tours ecológicos que organiza para promocionar a la parejita de simpáticos osos hormigueros que “plantó” en los esteros, nada de intentar apropiarse por vía indirecta de esas rentas con destino al extranjero. Total, ya sabemos que somos todos iguales, pero algunos son más iguales que otros y no vamos a cambiar eso justo ahora.

Me queda una última duda, ¿quién se va a hacer cargo de los gastos de mantenimiento del terraplén una vez que dejen de pertenecer a la Forestal Andina? La Municipalidad de Concepción o pagarán de su propio peculio los señores concejales que tan irresponsable decisión adoptaron?. Se me acaba de ocurrir una solución también para eso: si se implementa lo del peaje del terraplén, que se estipule destinar un porcentaje –pequeño para no mermar los potenciales ingresos de los lugareños- para mantener el terraplén y podría destinarse otro poquitito como una especie de sobre-sueldo o compensación para esos señores concejales para que, luego de tanto esfuerzo y dedicación, puedan tomarse una larga –muy larga licencia, así Concepción también logra un merecido descanso de tan afanosos esfuerzos.

ARACELI FERREYRA

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